El Instituto para una Sociedad Libre fue fundado el 31 de agosto de 1982, en un contexto de profundas transformaciones políticas, económicas y sociales en Chile.
Su primer presidente fue Hernán Larraín Fernández, quien presentó al Instituto como una iniciativa destinada a contribuir a la consolidación de principios y valores que hicieran posible una convivencia social armónica, justa y verdaderamente libre.
Desde sus orígenes, el ISL se planteó como un espacio de estudio, formación y difusión de ideas. Su actividad incluyó seminarios, encuentros y jornadas de discusión, además de publicaciones como Posición, que abordó materias relacionadas con la libertad, la democracia, el pluralismo, la política, la universidad, la autoridad y la vida social.
El Instituto surgió desde el mundo gremialista y reunió a abogados, académicos, economistas, empresarios y profesionales vinculados a esa corriente de pensamiento. Entre sus fundadores y participantes estuvieron figuras que posteriormente tendrían un papel relevante en la vida política e intelectual chilena, entre ellas Jaime Guzmán, Hernán Larraín, Juan Antonio Coloma, Patricia Matte, Álvaro Donoso y Aníbal Vial.
Su historia está estrechamente vinculada al desarrollo del pensamiento político que posteriormente daría origen a la Unión Demócrata Independiente (UDI). La investigación histórica sobre el Instituto lo identifica como un antecedente directo de dicho partido y distingue distintas etapas de su desarrollo entre 1982 y 1991.
Durante su primera etapa, el ISL tuvo como preocupación central la reflexión sobre las transformaciones que experimentaba Chile y sobre los fundamentos intelectuales de una sociedad libre. Sus actividades buscaron generar una instancia de encuentro y formación para reflexionar sobre cuestiones como la libertad, el Estado, el bien común, la ética, la familia y el principio de subsidiariedad.
El Instituto tuvo una existencia breve. Durante sus distintas etapas desarrolló actividades de formación y produjo materiales destinados al debate intelectual y político. Finalmente, en 1991, su experiencia institucional dio paso a la creación de la Fundación Jaime Guzmán.